El pasado mes de junio, durante la última recepción papal del mes, se le entregó a Su Santidad el Papa un ejemplar del manual “La olivicultura internacional”, de los que son autores los profesores Juan Vilar y Jorge Pereira. “El pontífice ha agradecido el presente y lo ha considerado interesante, remarcando la amplia presencia del olivo en los diferentes pasajes de la Biblia y en el mundo cristiano”, se indica desde Juan Vilar Consultores.

Añade que el Papa tiene una almazara en la localidad conocida como “CastelGandolfo” o “VillePontificie” de más de 50 hectáreas, situada a unos 24 km de Roma (suelo perteneciente al Vaticano, no a Italia). En esta finca se encuentran cultivados más de 1.000 olivos de las variedades frantoio, pendolino, rosciola y vernina; de los que obtiene un aceite virgen extra de muy alta calidad, que va destinado al consumo del Vaticano.

La primera referencia que se tiene en los archivos del interés de los sumos pontífices por la olivicultura data del año 1260. Ocho siglos, como mínimo, de tradición del Vaticano como productor de aceite de oliva virgen extra.

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