La UNIA programa dos cursos de formación sobre el cálculo de costes en el sector oleícola dirigidos por Manuel Parras y Antonio Ruz

La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en su sede Antonio Machado de Baeza, ha programado dos cursos de formación sobre el cálculo de costes en el sector oleícola, uno en su fase agraria y otro desde la vertiente industrial, dirigidos por el profesor Manuel Parras y por Antonio Ruz, de la SCA San Roque de Arjonilla.

La competitividad del sector oleícola se asienta sobre la capacidad de los distintos agentes que lo conforman para abaratar costes y/o alcanzar una mayor orientación al mercado. En este sentido, una de las cuestiones más demandadas por los operadores en la cadena de valor de los aceites de oliva es el conocimiento de los costes de producción.

Sin embargo, con independencia de que se cuente con unos costes de referencia en las distintas fases de la cadena de valor, es necesario que los operadores sepan calcular sus costes de una forma rigurosa, no solo para conocerlos, sino también para compararlos con los de otros operadores de la cadena de la misma fase, al objeto de poder tomar decisiones que mejoren su eficiencia.

Para hacer frente a este desafío y responder desde la Universidad a las necesidades del sector oleícola, la Universidad Internacional de Andalucía ha programado dos microcredenciales para aprender a calcular costes, una centrada en la fase agraria, el olivar, y otra en la fase industrial, almazaras y envasadoras. La primera se celebrará desde el 6 hasta el 21 de marzo y la segunda desde el 10 al 25 de abril.

La información sobre ambas actividades se resume en los siguientes folletos y, con más detalle, en los dos enlaces que figuran a continuación:

Fase agraria-https://www.unia.es/microcredencial-calculo-costes-aceite

Fase industrial-https://www.unia.es/microcredencial-calculo-costes-aceite-industrial

La Junta trabaja en una línea de ayudas para Agrupaciones de Producción Integrada de olivar

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural está trabajando en una nueva línea de ayudas que respaldará la contratación de técnicos de campo por parte de las Agrupaciones de Producción Integrada (API) de olivar de Andalucía. En total, el Gobierno andaluz prevé destinar 4,6 millones de euros a estas subvenciones entre 2026 y 2027.

El objetivo final de esta iniciativa es fomentar que se continúe apostando por la producción ontegrada en las fincas olivareras andaluzas. Actualmente, más de 100 Agrupaciones de Producción Integrada de Andalucía tienen entre sus socios a profesionales del sector del olivar, por lo que disponen de servicios técnicos específicamente formados en el manejo agronómico de este cultivo.

Además de las nuevas ayudas, la Consejería de Agricultura está avanzando también en la elaboración del nuevo Reglamento Específico de Producción Integrada de Olivar, cuyo período de información pública ha comenzado esta semana y permanecerá abierto hasta el día 20 de febrero. La normativa, que sustituirá al reglamento actualmente en vigor, busca actualizar este Reglamento  para adaptarlo a la realidad actual del olivar, un cultivo afectado por el cambio climático, el desarrollo tecnológico de los últimos años y la evolución que han experimentado tanto el diseño de las explotaciones como las técnicas de cultivo.

La producción integrada es un sistema de producción  de alimentos que utiliza al máximo los recursos y los mecanismos de producción naturales y asegura a largo plazo una agricultura sostenible, introduciendo en ella métodos biológicos y químicos de control, y otras técnicas que compatibilicen las exigencias de la sociedad, la protección del medio ambiente y la productividad agrícola. Para poder certificarse como producción integrada, los agricultores deben cumplir con los requisitos establecidos en las normas generales de esta actividad en nuestra Comunidad y, además, respetar las exigencias específicas recogidas en los Reglamentos Específicos de cada cultivo o grupo de cultivos, en su caso.

Estos reglamentos específicos recogen criterios de diversos ámbitos entre los que se encuentran tanto el compromiso social, haciendo hincapié en las condiciones laborales y la formación de los trabajadores, por ejemplo; como el compromiso ambiental, patente tanto en exigencias ligadas a aspectos agronómicos como en la apuesta por la protección de los recursos naturales o la eficiencia energética y la disponibilidad de un servicio técnico entre otras cuestiones. Además, para certificarse como Producción Integrada deben cumplirse determinados criterios ligados a las instalaciones y equipos, manejo del suelo, gestión de nutrientes, poda, riego, control integrado de plagas, protección medioambiental, economía circular y calidad y seguridad alimentaria.

En el caso concreto del olivar, Andalucía dispone de más de 320.000 hectáreas certificadas como producción integrada que representan alrededor del 20% de la superficie de olivos de la región. En cuanto a explotaciones, más de 30.000 fincas olivareras apuestan en la Comunidad Autónoma andaluza por este tipo de producción.