
El año oleícola de este ejercicio 2023 eminentemente electoral se presenta intenso en la agenda y con gran incertidumbre como consecuencia de la inestabilidad económica y las consecuencias negativas derivadas de esta corta y baja cosecha de aceituna producto de las adversas condiciones meteorológicas propiciadas por la sequía, las olas de calor y otros efectos del cambio climático.
Está por ver aún si los precios de los aceites de oliva siguen “in crescendo”, tocan techo o provocan tensiones en los mercados, unos mercados que tendrán que autoregularse en la oferta y la demanda como consecuencia del menor producto, por lo que se presupone que el enlace de campaña estará en parámetros cercanos a las cero existencias allá por el mes de octubre si hay una tendencia razonable de comercialización.
Y estaremos más que expectantes entre mayo y junio a ver como se presenta la cosecha de la que será la campaña 2023-2024 para ver por dónde van a ir las estrategias de futuro. Para eso se hace más que prioritario y urgente que llueva y que aumente el agua almacenada en los embalses para tener una campaña de regadío con total normalidad.
Por lo demás, ya estamos inmersos en el nuevo marco comunitario de la Política Agraria Común (PAC) 2023-2027, cuyo proceso negociador ha sido largo y complejo, una negociación que ha provocado división de opiniones en Andalucía y que habrá que evaluar con rigor y con los datos en la mano a finales de año quién resulta perjudicado o beneficiado en el montante del conjunto de ayudas, además de cuánto, con el nuevo plan estratégico nacional aprobado.
Este año 2023 es el de la bienal muestra de Expoliva, la Feria Internacional del Aceite de Oliva e Industrias Afines, la feria de las ferias del olivar y de los aceites de oliva que llega a su simbólica cifra de los cuarenta años de trayectoria, la que será la 21 edición. Una cita que pretende pulverizar todos los registros, sobre todo en un mayor posicionamiento del producto estrella de Jaén en el mundo a través de una mayor profesionalización e internacionalización, con Túnez como país invitado.
Además, en esta anualidad comenzará la cuenta atrás para la candidatura que promueve los Paisajes del Olivar en Andalucía como Paisaje Cultural del Olivar Andaluz. Para ello, se tendrá que presentar ante la Unesco el documento final para que pueda ser declarado en 2024 como Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural Agrario, una declaración en la que la provincia de Jaén, como máximo territorio mundial de olivar, ha puesto su energía, su ilusión y sus mejores afanes.
Y junto a todo ello habrá que estar muy pendientes de la presidencia española de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023, en el que es previsible que se aborde, entre otros asuntos, el sistema de etiquetado Nutriscore, en el que España desea que el aceite de oliva sea reconocido con una mejor calificación y acorde con las bondades saludables que atesora.
Otras muchas noticias coparán la agenda de este año 2003 que ya ha comenzado a dar sus primeros pasos: el conflicto de la aceituna negra de mesa, la economía circular con el aprovechamiento de los subproductos, la asistencia a ferias, congresos y eventos varios, la promoción de los aceites de oliva, las importaciones, las exportaciones, el mercado interior, la producción final, los precios, la calidad, la concentración, los premios y certámenes, las investigaciones y evidencias científicas del consumo de aceite de oliva virgen extra como producto saludable, el agua, el regadío…




