
La junta directiva de Olivérica, la Asociación Ibérica de Olivar en Seto, señala en un comunicado que en el mercado del aceite de oliva se está desarrollando una paradoja que merece su reflexión. “Tras una campaña anterior marcada por la escasez y una actual que, aunque mejor, no resulta excepcional debido a los bajos rendimientos, el precio del aceite de oliva en origen ha comenzado a descender de manera inesperada”, indica. Ante esta realidad, desde Olivérica hacen un llamamiento “al sentido común y a la responsabilidad de todos los agentes del sector”.
“El olivar, independientemente de su modelo de cultivo, constituye un pilar económico y social en la Península Ibérica. Es una actividad que requiere esfuerzo, dedicación y una inversión constante para mantener los estándares de calidad que demandan los mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, este esfuerzo solo tiene sentido si se ve acompañado de una retribución justa que permita a los agricultores cubrir costes, planificar inversiones y, sobre todo, mantener el cultivo activo”, añade. Y agrega: “Es necesario recordar que el precio no solo afecta a los productores. Un mercado equilibrado y estable beneficia a todos los eslabones de la cadena: agricultores, elaboradores, distribuidores y, por supuesto, consumidores. Mantener este equilibrio debería ser un objetivo común”.
Evitar distorsiones
“En ocasiones, las dinámicas del mercado pueden desconectarse de las realidades del sector productor. Es fundamental que las fuerzas de la oferta y la demanda actúen de manera transparente y justa, evitando movimientos que distorsionen el precio en origen. Cuando esto no ocurre, los más afectados son los agricultores, que ven cómo su esfuerzo no se traduce en una compensación adecuada. Apostar por un precio justo no significa fijar valores artificiales ni interferir en el libre mercado. Más bien, implica garantizar que los precios reflejen de manera adecuada la realidad del sector, respetando los costes de producción y asegurando que cada eslabón de la cadena obtenga un beneficio razonable”, manifiesta.
“Desde Olivérica queremos invitar a la reflexión. El olivar no es solo una fuente de riqueza, sino también un elemento clave para la sostenibilidad ambiental y el desarrollo rural. Defender un precio justo para el aceite de oliva no es únicamente proteger a los agricultores, sino también asegurar el futuro de nuestras comunidades, nuestros paisajes y nuestra economía local. Hacemos un llamado a todos los actores del sector –productores, industriales, distribuidores y administraciones públicas– para trabajar juntos en favor de un mercado más justo y transparente. Un precio equilibrado no solo es posible, sino necesario para que el aceite de oliva siga siendo un símbolo de calidad, tradición y sostenibilidad”, asegura.
Y concluye: “Porque el verdadero progreso se construye sobre el compromiso de todos. Desde Olivérica reafirmamos nuestra disposición a dialogar y colaborar en la búsqueda de soluciones que beneficien al conjunto del sector. El olivar, y quienes trabajan cada día por él, lo merecen”.