
Para CCOO el biogás y el biometano son una oportunidad, siempre que se desarrollen con criterios de transparencia, participación social y equilibrio territorial. El sindicato advierte de que la ausencia de una planificación estratégica que organice la implantación de los proyectos anunciados en la provincia, puede generar impactos negativos en el territorio y en las comunidades rurales.
CCOO Jaén, tras sendas reuniones para analizar el futuro del biogás en la provincia con expertos, administración de la Junta de Andalucía, sector agrario, asociaciones empresariales y plataformas ciudadanas, considera que hay toda una serie de riesgos asociados a su implantación. Estos riesgos emanan, principalmente, de la ausencia de planificación territorial e integración estratégica que valore el impacto sinérgico del conjunto de proyectos de plantas de biogás y biometanización en el territorio. Esto es, no se ha diseñado un Plan o Programa Estratégico sobre biogás/biometano, que debe someterse al correspondiente procedimiento de Evaluación Ambiental Estratégica (requisito de la UE), siendo este previo e independiente a las autorizaciones ambientales integradas que deben solicitar cada uno de los promotores de los 23 proyectos de plantas de biogás/biometano que pretenden instalarse en la provincia de Jaén, según señala.
Para el sindicato es clave y decisiva una estrategia andaluza que establezca dónde y cómo deben instalarse las plantas, alineada con la Estrategia de Energía y Clima de España y de la Unión Europea. El modelo que pretende implementarse en la provincia no es sostenible ni energéticamente, ni socialmente, ni medioambientalmente, asevera Silvia de la Torre García, secretaria general de CCOO- Jaén, que expone que el sobredimensionamiento de las plantas propuestas, consideradas macroplantas industriales por el gran tonelaje de residuo utilizado como dieta, generan una serie de impactos sociales y ambientales mayores a los que se pretendía solucionar o evitar.
La ubicación de estas macroplantas en las proximidades de viviendas y núcleos urbanos está generando un importante rechazo social. Para el sindicato CCOO de Jaén, además de considerarse los riesgos potenciales para la salud que supone la cercanía de estas industrias a las zonas urbanas, es fundamental que se articule y defina un mecanismo para otorgar la licencia social operativa; estos proyectos deben ser respetuosos y transparentes con las comunidades locales, las cuales pueden verse afectadas por las externalidades y contaminación de estas instalaciones, tal como ha sucedido en otros territorios del Estado español.
El sindicato CCOO reconoce que las plantas de biogás/biometanización pueden ser una buena oportunidad para la gestión de los residuos orgánicos, tanto urbanos, agrícolas y ganaderos, como de la industria agroalimentaria. La comercialización del biometano puede incluso ser una fuente de ingreso adicional para explotaciones agrícolas y ganaderas. Si bien, para que el impacto social sea positivo, debe tratarse de pequeñas plantas, dimensionadas para el propio residuo generado. Por el contrario, CCOO advierte de que lo que se está planteando en la provincia son macroplantas destinadas a la producción de grandes volúmenes de gas que requieren, por consiguiente, de enormes cantidades de residuo (dieta), cantidades muy superiores a las actualmente disponibles en la provincia de Jaén.
Silvia de la Torre puntualiza que, si bien las plantas de biogás son una buena solución para gestionar los residuos, en la provincia no existe actualmente un problema con los mismos y, por lo tanto, no tiene sentido este volumen de proyectos y su excesiva magnitud. La mayor parte de los proyectos que se están proponiendo utilizarían como dieta el alperujo que se genera en las almazaras, y que actualmente es la materia prima de las orujeras. En este sentido, la sindicalista puntualiza que el alperujo no es un residuo, sino un subproducto. Actualmente, las 13 orujeras que existen en la provincia gestionan prácticamente la totalidad del alperujo producido, que en el último año fue de 1.654.800 tm. Se trata de un sector que paga precios muy interesantes por los orujos, por la venta del aceite crudo de orujo y por las biomasas renovables de amplio uso como el hueso y el orujillo, según afirma. Es cierto, que las orujeras deben renovarse para cumplir las exigencias de la UE sobre emisiones y adaptar los hornos tradicionales por el horno de pirólisis; pero también es justo señalar, que mantienen un volumen de empleo muy superior al que se generaría en una planta de biogás, añade.
No se entiende desde el sindicato la gran cantidad de proyectos de biometano que se plantean ubicar en una provincia donde apenas hay ganadería y donde, incluso en ausencia de orujeras, no se producen las enormes cantidades de alperujo requeridas. En este sentido, de la Torre advierte de que recientemente se ha publicado una sentencia italiana, al respecto de la implantación de estos proyectos de biogás, que deja muy claro el principio de “Foodfirst”, que prioriza el uso del alperujo para la industria alimentaria sobre su uso energético. Es un debate, que sin duda afectará a los proyectos que los grandes productores de biometano tienen previstos en la provincia, puntualiza la sindicalista.
«Además, dado que sólo el 10% del alperujo se convierte en gas, nos queda el 90% de alperujo restante (digestato) como un nuevo residuo que tratar», subraya. Por tanto, en palabras de la secretaria general, se trata de “desvestir un santo, para vestir otro” y, «en el peor de los casos, traer residuos de fuera o generar expresamente nuevos residuos para alimentar la dieta de estas plantas de biogás/biometanización».
El sindicato tampoco considera viable la gestión y valorización del digestato propuesta por los promotores. La sindicalista señala que, según los expertos en la materia, «los digestatos son la principal fuente de emisión de sustancias nocivas para la salud, por lo que deben ser correctamente almacenados en silos cerrados (los proyectos en trámite de exposición pública los presentan en silos abiertos). Los promotores proponen que este residuo se utilice como fertilizante, si bien, para ello se requiere de un tratamiento o procesamiento adicional que encarece el proceso. Además, las grandes cantidades de fertilizante generado con este digestato no podrían ser asimiladas por los cultivos de la provincia, por lo que se rompería el principio de economía circular que tanto enarbolan los defensores de este modelo basado en macroplantas. No existe suelo suficiente en la provincia para tanto digestato”, afirma Silvia de la Torre.
El sindicato va a solicitar a la Consejería de Industria, y paralelamente a través del portal de transparencia de la Junta de Andalucía, información precisa y concreta sobre los proyectos presentados en la provincia, puesto que, a pesar de formar parte de la Hoja de Ruta del Biogás en Andalucía, «no hemos recibido información que nos permita valorar y, sobre todo, asegurar que Jaén no es un territorio de sacrificio, asegura Silvia de la Torre.
En definitiva, «CCOO de Jaén apuesta por un modelo donde el beneficio redunde en la comunidad, basado en pequeños proyectos autónomos y auto sostenidos, vinculados al territorio, cuya rentabilidad o rendimiento no sea sólo por un trasvase de fondos públicos a este tipo de proyectos. CCOO de Jaén demanda que la Junta de Andalucía cumpla con su papel de director de orquesta y escriba la partitura (plan o programa estratégico) que dé lugar a una música (modelo) social que favorezca a los ciudadanos y ciudadanas, empresas locales y agricultores, corrigiendo el libre albedrío que actualmente impera».




