El Consejo Oleícola Internacional (COI) formará parte de una delegación que depositará el próximo 25 de febrero en el Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Noruega), conocida como la bóveda del fin del mundo, un primer lote de semillas de olivo.  A pesar de que el olivo es un cultivo que se remonta a miles de años, hasta ahora ningún gobierno ni organización las había preservado en esas instalaciones. 

Las semillas proceden de la colección de olivos vivos del Banco de Germoplasma de España -cientos de variedades traídas de los cinco continentes- que gestiona la Universidad de Córdoba y de olivos silvestres recolectados por la Universidad de Granada. 

¿En qué consiste este proyecto liderado por el COI? Entre el 23 y el 27 de febrero de 2026, el Consejo Oleícola Internacional (COI) formará parte de una acción inédita: el depósito de semillas de olivo para su conservación en la Bóveda de Svalbard. Este proyecto simboliza un compromiso concreto con la conservación de la diversidad genética del olivo, una de las especies agrícolas más emblemáticas del Mediterráneo. La iniciativa implica un proceso técnico y meticuloso que abarca varias etapas e involucra a diferentes centros de investigación.

Entradas recomendadas