
El Informe Anual de Coyuntura del Sector Oleícola constata el crecimiento de la producción ecológica en el olivar de Andalucía, aunque en la provincia de Jaén el predominio de los métodos convencionales es más acusado que en el conjunto andaluz. Así lo expone una monografía que profundiza en la PAC respecto a la situación actual y perspectivas de la olivicultura ecológica elaborada por los profesores de la Universidad de Jaén José Domingo Sánchez Martínez, Antonio Garrido Almonacid, Manuel Parras Rosa y Juan Carlos Rodríguez Cohard, así como José Antonio Gómez-Limón, de la Universidad de Córdoba.
Dicha monografía incluida en el Informe de Coyuntura del Sector Oleícola, que elabora la Cátedra Caja Rural de Jaén José Luis García-Lomas Hernández de Economía, Comercialización y Cooperativismo Oleícola que dirige Manuel Parras Rosa, señala en sus reflexiones finales que en el caso del olivar se observa un importante crecimiento, pero sólo representa poco más del 8% del total en cuanto a producción ecológica. No obstante, puntualiza que en el caso de la provincia de Jaén “el peso de la tradición es mayor y, por ello, el predominio de los métodos convencionales es más acusado que en el conjunto de Andalucía”.
Por eso afirma que el olivar ecológico tiene un importante potencial de crecimiento en la provincia de Jaén, aunque para desplegar dicho potencial de crecimiento “sería necesario desactivar una serie de frenos que, por el momento, resultan efectivos para ralentizar y minimizar los cambios, y todo ello a pesar del interés que representa este sistema de cultivo, especialmente para el olivar menos productivo”. Unas barreras y frenos que ya es objeto de análisis en el seno de la Cátedra para ver las principales causas de este retraso en la expansión del olivar ecológico.
Entre dichas causas destacan la complejidad técnica de la producción ecológica, la insuficiencia del estímulo económico (importe de las ayudas y diferencial de precios respecto al aceite de oliva convencional), la complejidad burocrática para acceder a las ayudas, la falta de interés y oportunidades para la formación y la existencia de un contexto cultural poco favorable a este método de producción, como atestigua que muchos municipios muy olivareros en los que nadie ha realizado la conversión de su olivar convencional en ecológico.
Por todo ello, para cambiar la situación y forjar una nueva trayectoria, la monografía aboga por la incorporación de nuevas rutinas, cambios de actitudes y comportamientos de los olivareros, pero también tiene en cuenta que las características de las explotaciones condicionan la forma de producción, si bien sostienen que “la evolución hacia nuevas formas de cultivo más ecológicas no encuentran impedimento en factores reales, sino más bien en cuestiones culturales, como la actitud empresarial, la motivación de los agricultores, el tipo de relación con la tierra y la mentalidad de los agricultores”.
Sin embargo, considera que hay fuerzas motrices que afectan a los procesos de cambio y toma de decisiones de los agricultores para la expansión del olivar ecológico en la provincia de Jaén. En primer lugar, existen factores demográficos, como la entrada de nuevas generaciones de agricultores con nueva formación y una perspectiva más conectada con las tendencias globales de valoración ambiental, que podría aprovechar el estímulo de una demanda que valora los productos naturales por encima de los precios del aceite convencional. Y además el creciente turismo de naturaleza podría ser una oportunidad para parte del aceite ecológico, aprovechando las ventajas de los circuitos cortos de comercialización, circunstancias que, según aseguran los autores de la monografía, contribuiría a las mejora de las posibilidades de empleo en municipios que sufren alto riesgo de despoblamiento.
En todo caso, para aprovechar el potencial de este tipo de cultivos es necesario introducir el producto final en cadenas de valor específicas que valoren el proceso de producción llevado a cabo, en lugar de utilizar los canales tradicionales. Para ello, insisten en que es preciso un cambio de mentalidad en los agricultores y una comprensión por parte de las administraciones públicas de la necesidad de estimular estos métodos mediante incentivos adecuados.
Por eso recomiendan insistir en acciones con mayor apoyo económico directo y mejora del diseño de la medida para la agricultura ecológica acompañada de procedimientos burocráticos simplificados; la mejora en las estrategias comerciales; una mayor inversión en I+D+i y programas de formación y asesoramiento, para lo cual demanda que se implementen de forma coordinada y que se involucre a todos los actores. Al mismo tiempo, resalta que hay que estar atento también a las posibles contradicciones derivadas de la implementación de la transición energética y la transición ecológica en la que la Unión Europea está comprometida.




