
Cada gobierno quiere pasar a los anales de la historia con su impronta y con su sello propio con los que pretenden recalcar y evidenciar su firme compromiso y su inequívoca apuesta por casi todo. Y obviamente con el olivar, el cultivo estrella de Andalucía, no iba a ser menos, aunque sea sólo una mera declaración de buenismo, de buenas intenciones, a veces hueca y otras de escasa consistencia. Solo les falta decir que el olivar les quita el sueño.
El PSOE ya lo hizo con la Ley del Olivar. Ahora el PP de Moreno Bonilla subraya cuánto de bueno tiene la Estrategia Andaluza del Olivar. A mi juicio todo esto no es más que un mero cajón de sastre, un batiburrillo de iniciativas, un popurrí de inversiones y un revoltijo de compromisos que no tiene nada de extraordinario ni fuera de lo común presupuestariamente hablando. Sí mucha melodía, demasiada retórica y poca chicha monetaria por mucho que digan que se movilizan mil millones de euros. La brocha gorda no hace milagros, aunque pueda parecerlo, y el papel lo aguanta todo o casi todo.
En más de una ocasión he remarcado que el sector oleícola tiene por delante una auténtica encrucijada, con muchos dilemas y disyuntivas varias, para lo cual hace falta el concurso de todos, sobre todo del propio sector, con determinación, valentía y liderazgos desde la serenidad, la capacitación y la profesionalidad para afrontar una serie de retos, desafíos, objetivos y metas que no puede rehuir ni esquivar si quiere ser competitivo, rentable y sostenible. Y no se puede cruzar de brazos ni esperar a que otros vengan a barrerle la casa arrogándose además un protagonismo y una notoriedad que no es de recibo. Hay que meterle una marcha más a todo con más partidas presupuestarias y poniendo el foco realmente en lo mollar.
¿Qué es lo mollar, cuál es la verdadera molla? Sin soslayar otros muchos temas, me refiero a la generación de valor añadido con precios justos, dignos y con un sector con una verdadera orientación al mercado (ahí está el ser o no ser de la cuestión), la emergencia climática con la mejor gestión del agua, la volatilidad de precios, la modernización de los cultivos y el siempre manoseado relevo generacional. Sin parches y sin tiritas al ser asuntos de la máxima envergadura, de gran tamaño y no poca dimensión. Lo demás es literatura, fuegos de artificio. Bla, bla, bla.
La Junta debería aumentar de manera notable las partidas presupuestarias en las cuestiones sustanciales y sustantivas de este sector que no voy a detallar; declararle la guerra a los envases irrellenables; acometer una ambiciosa y potente campaña de promoción de la mejor y más saludable grasa vegetal; potenciar más el consumo de los aceites de oliva de calidad en los centros de su competencia y ejecutar de una vez por todas el Centro de Referencia de la Calidad de los Aceites de Oliva, entre otros muchos asuntos.
Otro de los mensajes que siempre reivindico y que vuelvo a reiterar está residenciado en que hay que poner más carne en el asador para cambiar comportamientos y transformar los esquemas mentales de forma radical, aún sabiendo que las varitas mágicas no existen. Sí está demostrado el resultado que suele dar el trabajo continuo y continuado, la imaginación, la cualificación y el insistir, persistir y nunca desistir; hablando en plata, pico y pala para ser competitivos, eficientes y eficaces, desde la reducción de costes, con mayor dimensión, la diferenciación, con diversificación, con la concentración de la oferta y pensando siempre en el consumidor. Eso sí es lluvia fina que germina el fruto.
Y termino mis cavilaciones oleícolas con otra de mis reflexiones. Además de todo lo dicho, hay que rentabilizar otras oportunidades, optimizando y sacando más partido a otros desafíos, para lo cual hace falta que se estructure mejor el sector, se equilibre y se armonice la cadena de valor. Dejémosnos de tantas estrategias vacuas, pasemos a la acción y hagamos este vasto y estratégico cultivo más grande, con hechos, para que tenga un mejor presente y un porvenir más halagüeño. Ya es hora.
*Asensio López, director de Oleum Xauen




