
La agricultura familiar y un reparto más social del agua son los ejes de futuro del sector primario. Así ha quedado de manifiesto en la jornada organizada por la Cátedra Universidad Pablo de Olavide (UPO)-Asociación de Regantes de Andalucía (ASARE)-UPA Andalucía sobre Agricultura Familiar, Transición Hídrica y Sostenibilidad, que ha reunido en Sevilla a especialistas de distintos ámbitos para analizar los principales desafíos del campo y plantear propuestas que contribuyan a garantizar la viabilidad de las explotaciones agrarias. El encuentro, celebrado en la Fundación MAS, sirvió para presentar en sociedad e impulsar la Cátedra, una iniciativa pionera entre la UPO, la UPA y ASARE.
El secretario general de UPA Andalucía y presidente de ASARE, Jesús Cózar Pérez, destacó, en la inauguración, la importancia de abrir espacios de trabajo compartido entre el sector agrario y el ámbito científico para afrontar dos cuestiones decisivas para el futuro del medio rural. “La agricultura familiar es el modelo mayoritario en Andalucía. Producimos más del 80% de los alimentos y, por tanto, somos un sector clave en materia económica, medioambiental y social. Desde nuestra organización trabajamos por esa triple sostenibilidad, sobre todo porque entendemos que nuestros pueblos siguen vivos gracias a la agricultura familiar. Por eso necesitamos conocimiento, propuestas y herramientas que permitan a los agricultores y ganaderos seguir produciendo alimentos, mantener la actividad económica de nuestros pueblos y tener garantizada una rentabilidad digna”, señaló Jesús Cózar.
En representación de la Universidad Pablo de Olavide, su vicerrectora de Relaciones Institucionales, Laura López de la Cruz, destacó la capacidad de la universidad pública para contribuir, desde la investigación y la formación, a afrontar los desafíos del sector agrario. “Para nosotros es fundamental que haya una transferencia de conocimiento real a la sociedad y a las empresas. Esa creación del conocimiento debe tener una aplicación práctica para resolver los problemas. Y un instrumento muy valioso es la creación de Cátedras como ésta, porque los agricultores y ganaderos necesitan nuestra ayuda como Universidad. Se trata de investigar problemas concretos y reales para que la agricultura familiar tenga futuro y que, entre todos, cuidemos lo nuestro, lo cercano, a pesar de vivir en un mundo globalizado”, señaló.
Por su parte, el director de la Cátedra, Manuel González, expuso que “esta iniciativa se configura como un espacio abierto de colaboración entre investigadores, agricultores, ganaderos, regantes, organizaciones sociales y administraciones. Su propósito es que el conocimiento generado tenga una aplicación práctica y ayude a formular respuestas a los problemas que condicionan la sostenibilidad de las explotaciones”.
El programa incluyó dos mesas redondas. La primera, titulada “La agricultura familiar en España. Situación y perspectivas”, abordó el papel de este modelo productivo, sus principales dificultades y las condiciones necesarias para asegurar su continuidad. En ella participaron Celsa Peitado Morales, directora del Programa de Alimentos de WWF España; Francisco Martínez Arroyo, asesor del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y exconsejero de Agricultura de Castilla-La Mancha; Montse Cortiñas González, vicesecretaria general de UPA Federal, y Manuel González de Molina, de la Universidad Pablo de Olavide y director de la Cátedra. El debate permitió analizar la situación de las explotaciones familiares desde diferentes perspectivas, con especial atención a su contribución a la producción de alimentos, el mantenimiento del empleo agrario, la actividad económica de los municipios rurales y la conservación del territorio.
La segunda mesa redonda, titulada “El reparto social del agua y su manejo sostenible”, puso el foco en la planificación y gobernanza de los recursos hídricos, así como en la necesidad de compatibilizar la protección ambiental con las demandas sociales y productivas. Intervinieron Joan Corominas Masip, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua y miembro de la Mesa Social del Agua de Andalucía; Julia Martínez Fernández, de la Universidad de Murcia y directora técnica de la Fundación Nueva Cultura del Agua; Marta Hidalgo Lancho, técnica de ASARE, y Sergio Salazar Galán, de la Universidad Pablo de Olavide y miembro del Consejo de la Cátedra. La participación de especialistas en gestión hídrica, organizaciones agrarias y entidades ambientales permitió abordar el reparto del agua desde una perspectiva amplia, atendiendo tanto a la disponibilidad del recurso como a los criterios que deben orientar su asignación y uso sostenible.
La agricultura familiar, mayoritaria en el tejido agrario andaluz, desempeña una función que va más allá de la producción de alimentos, puesto que genera empleo, mantiene vivos los pueblos y contribuye a conservar el patrimonio natural y cultural. Su futuro depende, entre otros factores, de que las explotaciones puedan acceder a los recursos necesarios para producir y obtener una remuneración suficiente por su trabajo. Con esta jornada, la Cátedra UPO-ASARE-UPA Andalucía inicia su etapa de trabajo para acercar la Universidad al campo y promover propuestas que permitan avanzar hacia un modelo agrario viable, equilibrado y sostenible desde los puntos de vista económico, social y medioambiental.




