
La UPA, al igual que Cooperativas, se ha personado en el procedimiento abierto en relación con la norma de comercialización del aceite de oliva para la campaña 2025/26 como representante de los intereses de los agricultores, “el eslabón más débil, que sufre con mayor virulencia los vaivenes de un sistema que en la actualidad solo beneficia a los que entienden el negocio como una mera especulación donde todo vale para ganar más dinero”.
Desde la UPA han calificado como “difícil de entender” que cuatro organizaciones: Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (ASOLIVA), Asociación Nacional de Industriales, Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC), Federación Española de Industriales Fabricantes de Aceite de Oliva (INFAOLIVA), y Almazaras Federadas de España, que representan los intereses de los grandes operadores del sector, hayan actuado de esta manera, “atendiendo a los discursos grandilocuentes de sus dirigentes, sobre la importancia de tener un sector estable y bien organizado”.
Desdela UPA han anunciado que “no se quedarán parados ante esta actitud”, que demuestra a su juicio “un nulo respeto a la labor de los agricultores y en particular a los olivareros tradicionales, que son los que han puesto al sector como líder mundial con sus producciones de alto valor y excelente calidad”.
“No estaría mal que esas empresas, que en conversaciones particulares apuestan claramente por un camino de colaboración diferente al mostrado al recurrir la norma, se mostraran en contra de esta maniobra”, aseguran desde la organización agraria.
La UPA asegura que el sector “merece grandes operadores que sean la punta de lanza en cuanto a comercialización de producto generando valor”. Sin embargo, “por desgracia en la actualidad pasa justo lo contrario, donde pequeñas cooperativas o empresas están haciendo todo el trabajo por la generación del valor con calidad en su producto, mientras que los grandes se dedican a aprovecharse de este trabajo”.
“El olivar tradicional, con costes de producción más elevados, y que proporciona los verdaderos aceites de oliva virgen extra indispensables para ofertar esa calidad del oro líquido, es el que finalmente paga la factura de la comercialización sin valor, tan extendida entre el sector envasador español, que contrasta con las estrategias de nuestros competidores mundiales”, aseguran.




