Lisboa ha acogido los días 29 y 30 de junio la 123 sesión del Consejo de Miembros del Consejo Oleícola Internacional (COI) y la 66ª reunión de su Comité Consultivo, dos importantes foros de diálogo y cooperación del sector. Los países miembros de la organización representan cerca del 95 % de la producción mundial de aceite de oliva y aceitunas de mesa.

Estos eventos contaron con la presencia de representantes gubernamentales, productores, exportadores, importadores, empresas líderes del sector y miembros de la comunidad científica. Participaron delegaciones de los 48 países miembros del COI al igual que varios observadores, como representantes de Estados Unidos, Brasil, Perú, Siria, y de organizaciones internacionales tales que el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM) y la Organización Árabe para el Desarrollo Agrícola (AOAD).

La celebración de estos encuentros en Lisboa por invitación del Ministerio de Agricultura luso refleja la creciente relevancia del sector oleícola portugués, impulsado en las últimas décadas por la modernización de sus explotaciones, la innovación tecnológica, la mejora de la calidad y el fortalecimiento de su posición exportadora.

«El futuro del sector oleícola depende de nuestra capacidad para combinar la tradición con la innovación. Portugal sigue comprometido con la inversión en una producción sostenible, una gestión eficiente del agua, el avance tecnológico y la promoción del aceite de oliva en los mercados internacionales. Trabajando juntos a lo largo de toda la cadena de valor, podemos reforzar la competitividad del sector y garantizar su sostenibilidad económica, medioambiental y social a largo plazo.” señaló José Manuel Fernandes, ministro luso de Agricultura y Mar.

Los participantes coincidieron en señalar que los principales retos para los próximos años serán mejorar la resiliencia del sector frente al cambio climático, gestionar la volatilidad de los mercados, impulsar sistemas de producción cada vez más sostenibles, abrir nuevas oportunidades comerciales y seguir reforzando la confianza de los consumidores mediante estándares internacionales de calidad rigurosos y armonizados.

En las últimas seis décadas, tanto la producción como el consumo mundial de aceite de oliva se han triplicado. Actualmente cerca del 45 % del consumo mundial se realiza fuera de los países productores tradicionales y ya se cultivan olivos en los cincos continentes.

«El aceite de oliva ya no es únicamente un producto mediterráneo. Hoy se consume en todo el mundo y los principales motores de crecimiento de la demanda se encuentran en mercados cada vez más diversos. Esa internacionalización exige más cooperación, más conocimiento compartido y estándares de calidad sólidos” destacó Jaime Lillo, director ejecutivo del COI.

En este contexto, el COI reiteró su voluntad de seguir ampliando su base de miembros y reforzar los marcos internacionales de cooperación, calidad y armonización normativa que facilitan el desarrollo sostenible del sector. Pakistán confirmó los avances de su proceso de adhesión al COI. El país cuenta con un sector oleícola en expansión, con una producción estimada de 1.500 toneladas de aceite de oliva en la campaña 2024/25 y un consumo cercano a las 5.000 toneladas.

Por su parte, Siria manifestó formalmente su interés en reincorporarse a la organización. En la última campaña, registró una producción de 122.000 toneladas de aceite de oliva y un excedente exportable próximo a las 22.000 toneladas, consolidándose como uno de los actores relevantes del sector en Oriente Próximo. Brasil y Perú continuaron reforzando su relación con el COI mediante su participación activa como observadores. El caso de Brasil resulta especialmente significativo por su creciente peso en el comercio internacional.

Durante la última década, sus importaciones de aceite de oliva aumentaron cerca de un 60 %, pasando de aproximadamente 50.000 a 80.000 toneladas, lo que lo consolida como el principal mercado importador de América Latina. Ante este potencial, el COI ha ampliado su campaña de promoción en Brasil, actualmente prevista hasta finales de 2027. La iniciativa busca impulsar el conocimiento del aceite de oliva entre los consumidores brasileños, promover los estándares internacionales de calidad y reforzar la integración del país en la actividad institucional y técnica del sector. Perú, por su parte, mantiene una posición destacada en el mercado latinoamericano de aceituna de mesa, con producciones superiores a las 30.000 toneladas por campaña y un creciente interés por profundizar su cooperación con la organización.

Sostenibilidad y calidad

El COI también presentó en ambos foros los resultados de la fase piloto del proyecto balance de carbono. Esta plataforma digital -de acceso libre y gratuito- permite calcular el balance de carbono de cualquier olivar y simular cómo puede este mejorar si se implementan prácticas agronómicas sostenibles.

La plataforma, que estará disponible en varios idiomas el último trimestre de este año, ya ha generado 110 informes con datos de más de 20.000 hectáreas de olivar situadas en 16 países. Así, solo en esta fase de pruebas, los datos obtenidos son el mayor estudio con datos reales sobre secuestro de carbono en el olivar realizado hasta el momento.

Los resultados muestran un balance medio de 4,19 t CO₂e/ha/año, lo que ratifica con datos fiables las estimaciones iniciales realizadas por el COI con un estudio teórico y demuestran el potencial del olivo como una herramienta eficaz frente al cambio climático. Los países miembros han dado luz verde al COI para continuar con la segunda fase del proyecto, que consiste en el diseño e implementación de un esquema de certificación y registro de créditos voluntarios de carbono específico para el olivar apoyado en tecnología blockchain. Este sistema será compatible con el Reglamento (UE) 2024/3012 por el que se establece el marco europeo de certificación de absorciones de carbono (CRCF) y con el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2358.

En el ámbito de la valorización y protección de la calidad, el COI presentó una actualización de su estudio de 2010 sobre denominaciones de origen e indicaciones geográficas del sector oleícola. El análisis pone de relieve la madurez del sistema europeo, que cuenta actualmente con 168 registros de aceites de oliva y aceitunas de mesa, así como el fuerte dinamismo observado en los países no pertenecientes a la Unión Europea, donde el número de indicaciones geográficas protegidas ha aumentado un 1060 % en los últimos quince años.

Estas certificaciones desempeñan un papel fundamental en la mejora de la calidad, el valor de mercado y la percepción de los consumidores sobre el aceite de oliva y las aceitunas de mesa, ya que fomentan la diferenciación de los productos, favorecen la obtención de precios más elevados y estimulan las exportaciones.

Por último, la asociación española QvExtra! Internacional, también intervino en el Comité Consultivo para presentar su iniciativa SIQEV (Sello Internacional de Calidad Virgen Extra) apoyada por el COI mediante una subvención. Se trata de una certificación que permite a aceites de oliva virgen extra con niveles de compuestos bioactivos comunicar, de acuerdo con la normativa europea, los beneficios relacionados con la protección antioxidante y el mantenimiento de niveles normales de colesterol sanguíneo.

La celebración de las reuniones estatutarias del COI coincide además con la segunda edición del Olive Oil World Congress (OOWC), que se celebra los días 2 y 3 de julio en el Centro Cultural de Belém. El programa del congreso abordará algunas de las cuestiones más estratégicas para el futuro de la actividad oleícola, entre ellas la adaptación al cambio climático, la digitalización de las explotaciones, la aplicación de la inteligencia artificial en la producción agrícola, la calidad y autenticidad del aceite de oliva y el impacto de la inestabilidad geopolítica en los mercados internacionales.

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