La Cata-Concurso Jaén Selección ha llegado a su mayoría de edad. Un total de 18 exitosas ediciones avalan  ya a un certamen que no es uno más, ni mucho menos. Su valor añadido radica en su fuerza tractora para tirar del carro de la calidad y de la excelencia y, además, es un codiciado y reputado concurso por cuanto los AOVEs seleccionados en los galardones que otorga la Diputación de Jaén salen de paseo promocional desde el mismo momento en el que son elegidos, y eso se nota o debería notarse  al final del ejercicio en la cuenta de resultados. Por eso toda su valía, tras subir al Olimpo de los zumos de aceituna, comienza a computar en el postconcurso.

El distintivo Jaén Selección se creó con el objetivo de fomentar la promoción, la comercialización y el consumo de los aceites de oliva virgen extra producidos en la provincia de Jaén y también con el fin de estimular a los productores a obtener zumos de aceituna fresca de calidad. Conseguidas en gran parte estas aspiraciones, ahora toca elevar un poco más el listón y subir un escalón para darle más solidez y recorrido a uno de los símbolos más icónicos de la provincia de Jaén.

Ya no se trata de que se presenten muchos y buenos néctares singulares de alta gama, que es muy meritorio; se trata de generar valor con un mayor volumen, además de potenciar los aceites más maduros y las segundas marcas de estos zumos de aceituna para diversificar y conseguir que los picuales sean los auténticos reyes del mercado oleícola en la cantidad y en la calidad de estos expresivos, carismáticos y personalísimos AOVEs, para los cuales entiendo que hay mucho margen de crecimiento aún.

Los logros y los buenos resultados conseguidos hasta ahora en este concurso hacen aconsejable que se esté ojo avizor para seguir mejorándolo, por lo que no estaría de más darle una pensada a las bases de la convocatoria y explorar los retoques que sean necesarios en cuanto a cambios o posibles modificaciones en la cantidad exigida de litros de aceites para optar a dicho premio, o si es recomendable incorporar más categorías. Porque, lejos de mirarnos el ombligo y de dormirnos en los laureles,  hay que estar en continua revisión y en constante observación para mejorar y enriquecer uno de los mejores certámenes oleícolas, el de la capital mundial de los aceites de oliva. Y eso no es una cuestión menor.

*Asensio López, director de Oleum Xauen

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