
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado, hoy, que la Visión de la Unión Europea (UE) para la agricultura y la alimentación “refuerza las propuestas de la Estrategia española para un sistema agroalimentario competitivo, sostenible y orientado al futuro”.
El ministro ha participado, esta mañana, en la Jornada “Una visión de futuro por amor a la agricultura”, organizado por BASF y el Grupo Editorial Agrícola-Henar Comunicación, donde se ha debatido el futuro del sector agroalimentario, a la luz del documento de la “Visión europea”, que el comisario de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, presentó el pasado 20 de febrero en España.
La Visión es una hoja de ruta para la sostenibilidad del sector agroalimentario en la UE hasta 2040, que, según Planas, “acredita el carácter estratégico del sector agrario dentro de las políticas comunitarias”. España respalda la inclusión del sector agrario como esencial por su papel fundamental en la seguridad alimentaria, la conservación del medioambiente y la generación de empleo rural.
El ministro ha manifestado su confianza en que “esta consideración de sector estratégico se refleje en las prioridades presupuestarias” del próximo marco financiero de la UE, así como que “la PAC post 2027 cuente con un presupuesto sólido, suficiente y que mantenga su especificidad”. El ministro ha abundado en esta idea y ha señalado que el Gobierno de España ha propuesto “duplicar el presupuesto europeo e integrar nuevas fuentes de recursos propios para su financiación”. Asimismo, Planas ha defendido que la PAC “mantenga una personalidad propia dentro del futuro de los fondos comunitarios”.
Además, se ha referido a la “Visión” como un “avance significativo que aborda los desafíos identificados en la Estrategia Nacional de Alimentación” y “proporciona estrategias, normativas, herramientas de gestión de riesgos e instrumentos financieros, para afrontarlos”.
A este respecto, ha explicado cómo se puede seguir el rastro de “la huella española” en la Visión europea a través de medidas concretas, como la prohibición de venta a pérdidas, la obligación de contratos, la creación del observatorio de la cadena, el apoyo a los pequeños y medianos agricultores, la reciprocidad en el uso de fitosanitarios y el impulso a la innovación del sector, que ya estaban incorporadas en la ENA española.