
Venimos de una cosecha de aceituna que ha sido media con una producción de 1,3 millones de toneladas, por debajo de lo pronosticado para esta campaña oleícola 2025-2026, y ahora vamos a por otra, la de la venidera 2026/2027, con expectativas más halagüeñas en términos de producción. Hay mejores mimbres para hacer el cesto oleícola, aunque aún sea prematuro y aventurado emitir juicios de valor con un mínimo sostén argumental de credibilidad y solvencia porque estamos en los albores de un proceso que aún tiene un largo recorrido con la evolución del verano y las primeras semanas del otoño.
Los cerca de 70 millones de olivos de Jaén no pintan mal sus ramas del preciado fruto tras estar prácticamente concluida la crucial etapa de la floración, polinización y cuajado del fruto, desarrollada entre finales de abril y este mes de junio. El estrés hídrico del olivar, tras los episodios de lluvias del pasado invierno, ha mejorado el ciclo vital del olivo, lo que ha supuesto un estímulo y la gran panacea para este milenario árbol, que es de sobra conocido su resistencia prácticamente a todo.
San Juan y los días finales de este mes de junio (caída fisiológica de parte del fruto) constituyen el primer test medianamente fiable para hacer pronósticos con un mínimo de fundamento, un termómetro serio sobre el que hacer una primera medición en las estimaciones, o mejor dicho una primera y rigurosa aproximación de cómo viene la cosecha, de cómo viste el olivo, cómo está el árbol y cómo puede quedar hasta tanto llega la hora de la verdad de la recolección en esa prodigiosa alianza que conforma la naturaleza y el olivarero.
Por eso, con la prudencia que aconsejan los tiempos y la necesaria cautela de un producto condicionado siempre por la meteorología, Oleum Xauen ha realizado un muestreo con los que suelen estar a pie de campo, con los que pisan la cubierta vegetal, al objeto de pulsar sus puntos de vista sobre cómo está el olivar actualmente y cómo se podría sustanciar en términos cuantitativos una vez que concluya la recogida del fruto, allá por el próximo mes de marzo. Ya les anticipo, en cualquier caso, que hay opiniones variadas, pero en general todos coinciden en señalar que a priori esta próxima cosecha será mejor que la pasada Y una cosa conviene dejar clara: las estimaciones y sensaciones, pronósticos son; y las cifras finales de producción son las que realmente cuentan. Y no olviden que el dato siempre mata el relato.
Marino Uceda, uno de las mayores expertos oleícolas del mundo, recuerda que aún es pronto para avanzar cualquier tipo de pronóstico, sobre todo en las zonas altas de olivar, aunque tiene claro la catalogación de cosecha media-alta, pero cree “por lo que he visto» que habrá «una buena cosecha, pero nada excepcional”. El gerente y portavoz de Asaja en Jaén, Luis Carlos Valero, espera a conocer los datos de los aforos oficiales, aunque reconoce que la cosecha “no es mala”.
Francisco Aldarias, el gerente de la cooperativa El Alcázar de Baeza (AOVE Olibaeza), tilda de media-alta la próxima cosecha, pese a que hay zonas que no han abierto bien y hay otras por el lado de sombra que no se le ven aceitunas. Miguel Soto, el secretario de la IGP Aceite de Jaén, no oculta que las previsiones apuntan a “una buena cosecha”, aunque apela a la prudencia por cuanto queda mucho tiempo y hay factores que pueden influir. Reconoce la buena situación hídrica, lo que constituye una base positiva para el olivar.
Primitivo Fernández, el director de Anierac, considera que no es prudente hacer manifestaciones a este respecto al ser “aún muy pronto”, mientras que Esteban Momblán, el gerente de Interóleo, se abona a esta tesis. “Estamos pendientes de finales de junio y el descarte de fruto que pueda haber”, puntualiza. En cualquier caso, sostiene que sus datos descartan una cosecha récord, “por lo menos en Jaén”, y barrunta una previsión en el entorno de 1.550.000 toneladas de aceites de oliva en España.
Remigio Morillo, del Grupo Oleícola Jaén, estima difícil presagiar a estas alturas de junio cómo será la cosecha, pero se atreve a ponerle una cifra y un titular: “una cosecha media-altilla, en el entorno de 1.450.000 ó 1.500.000”. Entre tanto, Salvador Pancorbo, el gerente de Oleocampo, entiende que el cuajado del fruto “viene bien y el subsuelo cuenta con humedad, lo que hace que la próxima cosecha pueda ser buena, aunque también se ven parcelas con número de frutos por brote que son más bajas. Si las condiciones meteorológicas son buenas, la cosecha será buena”.
Igualmente, el presidente de Jaéncoop y responsable de Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Cristóbal Gallego, elude cualquier pronunciamiento hasta que no pase San Juan. Mientras, Antonio Quel, el presidente de la cooperativa San Felipe Apóstol de Baeza (AOVE Balcón del Guadalquivir), explica que “hay cosecha, aunque no tan rotunda como parecía. Hay zonas irregulares que lindan con otras zonas buenas. La floración fue abundante, el cuajado no tanto”.
El consultor estratégico Juan Vilar cree que con la debida prudencia la cosecha podría estar por encima de la media por varias circunstancias. Entre ellas, la dotación máxima de riego, la buena climatología, los daños por las borrascas y una temperatura este verano entre dos y cuatro grados superior hacen imposible que la cosecha sea catalogada de récord. De cosecha media-alta definen desde la Asociación de Maestros y Operarios de Almazaras que preside Manuel Caravaca: “Aunque aún es pronto para hacer un balance, hay fallos en algunas zonas y se sigue cayendo mucha aceituna”, sentencia.
El secretario general de la UPA, Cristóbal Cano, cree aventurado opinar sobre las previsiones de cosecha por cuanto queda mucho tiempo todavía. Por eso, considera que la clave está en cómo venga el otoño, estación que condiciona el desarrollo de la cosecha. A su juicio, cree que “dentro del sector hay que dejar de hablar de expectativas porque para los que marcan el precio no tiene nada de influyente. Hay unos pocos que están haciendo su agosto con gran parte de responsabilidad del sector productor que no entra a atajar los problemas de raíz”. Por eso, aboga por defender el producto, haciendo una lectura razonable de los datos y tomando las decisiones en función de esos datos. “Tiene más sentido comercializar con valor y tener la rentabilidad que tenemos que tener los olivareros y que a día de hoy no tenemos”, enfatiza.
Por su parte, el gerente de la SCA Virgen del Perpetuo Socorro de Alcaudete (AOVE Carrasqueño), Jesús López, asegura que el olivar tiene “buena pinta. Hay una cosecha alta, los olivos están más descansados y nuestro municipio está como lo mejor de la comarca. El año pasado fue al revés. Todo va a depender de septiembre y de las lluvias”. Asimismo, José Gilabert, el presidente de SCA San Vicente de Mogón (AOVE Puerta de Las Villas), alerta que dar cifras de expectativas en estas fechas se puede utilizar para influir en el mercado y provocar bajadas de precios. No obstante, considera que la situación es “buena porque ha llovido mucho”, pero al mismo tiempo subraya la “incertidumbre existente”, aunque dice que “no espera un cosechón. Está irregular, una cosecha media-alta, pero pueden pasar aún muchas cosas. Están sentadas las bases de una producción media-alta. Lo importante es gestionar bien lo que tenemos y no dejarnos influir por las expectativas”.
Bernardo Moya, el director gerente de la cooperativa Nuestra Señora de los Remedios de Jimena (AOVE Oro de Cánava), aunque también es de la opinión de que es muy pronto para emitir un juicio de valor, precisa que por su zona puede haber una cosecha “media-alta por cuanto la floración ha sido buena, el cuaje ha sido dispar y las temperaturas frescas en la mayor parte de mayo han hecho poco fruto cuajado, pero, en general, la cosecha es buena”. El director general de Castillo de Canena, Francisco Vañó, también es de la opinión de posponer cualquier previsión hasta después de San Juan porque “antes hay un margen de error muy alto”.
El director de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), José María Penco, expresa su opinión de esta manera: “la cosa va bien, aunque nada de campaña récord. Buena floración y cuajado, calor intenso con el frutillo pequeño que en algunas zonas no ha venido bien, aunque queda aún mucho partido por jugar”, pero advierte que “descontar ya la próxima cosecha es un error y la consecuencia es que se pierden algunos cientos de millones de euros”. Jesús Sutil, el gerente de la DOP Sierra de Mágina, considera que aún quedan los meses decisivos y hay unas zonas mejor que otras. Cree que la cosecha puede ser buena, pero “no todo lo buena que se podría esperar por todo lo que ha llovido”. Entiende que puede haber más que en la pasada y que hace dos años.
Baltasar Alarcón, el secretario de la DOP Sierra de Cazorla, aboga por la prudencia hasta la caída fisiológica del fruto de San Juan. “Los mimbres para el cesto son mejores que en los últimos años, pero hay que tener cautela y hablar con evidencias seguras, para lo que hay que esperar un poco”, sostiene. Rafael Pico, el director de Asoliva, cree que de momento hay poco que decir, salvo que se prevé una cosecha importante, aunque admite que «de momento quedan mil cosas por pasar» hasta que se recoja el fruto. Mientras, Juan Luis Ávila, el secretario de la COAG en Andalucía, cree que las expectativas son “buenas, pero no lo que se podría esperar después de lo que ha llovido”.
Juan Antonio Tello, de Laboratorio Tello, señala que las lluvias han disminuido el estrés hídrico del olivar, por lo que augura que puede haber entre 1,6 y 1,7 millones de toneladas de aceites de oliva en España, al tiempo que recuerda que otros hablan incluso de más estimación. “En algunos sitios se ven fallos”, objeta. Lucía Serrano, la presidenta de Infaoliva, considera que la campaña puede ser normal “o incluso buena”, pero en línea con gran parte del sector oleícola avisa que es pronto para lanzar mensajes categóricos. Por eso, hace un llamamiento a la prudencia y recomienda que este sector necesita rigor y responsabilidad, por lo que aboga por esperar a hacer conclusiones hasta que la cosecha esté más definida. Finalmente, Iñaki Benito, el director-gerente de la Fundación del Patrimonio Comunal Olivarero, alude a la dificultad de expresar una estimación en estas fechas. Por eso, recuerda que “el verano es muy largo” y cree que los meses de septiembre y octubre son determinantes.
*Asensio López, director de Oleum Xauen




