
Las organizaciones agrarias ASAJA, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén convocan, en unidad de acción, a los agricultores y ganaderos jiennenses a manifestarse, el próximo 29 de enero, ante la Subdelegación del Gobierno en Jaén. La concentración será a las 12:00 horas, y contará con tractores y todoterrenos llegados desde los municipios de los alrededores, secundando las protestas convocadas a nivel nacional.
Uno de los principales motivos de estas movilizaciones es el rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur por la incertidumbre que genera en el campo jiennense. El sector considera que se trata de un acuerdo desequilibrado, sin reciprocidad, sin garantías de cumplimiento y que genera una clara competencia desleal, que pone en peligro a sectores clave como la carne de vacuno, la ganadería extensiva, porcino, carne aviar, apicultura, miel y cereales. Y, en cuanto al aceite de oliva, el cultivo mayoritario en la provincia, «vemos con recelo que este acuerdo pueda ser beneficioso a medio y largo plazo», aseguran.
Mientras, permite la entrada de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, sin controles suficientes en frontera. Al igual que el resto de acuerdos comerciales con terceros países, que utilizan al sector agrario como moneda de cambio, según precisan.
Las organizaciones agrarias y cooperativas también muestran su preocupación por el futuro presupuesto agrario europeo y denuncian la falta de claridad en las cifras, los recortes encubiertos y el riesgo de que los fondos destinados a la agricultura y la ganadería queden diluidos bajo conceptos genéricos vinculados al mundo rural, además de suponer el fin de la singularidad presupuestaria de la PAC, lo que debilitará aún más al sector agrario europeo.
El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a movilizarse. A ello se suma una burocracia creciente que, lejos de simplificar, complica el trabajo diario de agricultores y ganaderos y resta competitividad al sector. Además de que estas protestas no solo defienden al productor, sino también al consumidor. Permitir la entrada de alimentos producidos con normas menos exigentes pone en riesgo la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria.




